Michelle e hijo al encuentro de la mujer, tragicomedia

July 4th, 2009

Próximamente, el jueves 9 de julio,…

Avec le temps, de Léo Ferré

July 3rd, 2009
YouTube Preview Image

Con el tiempo…

con el tiempo, se va, todo se va
se olvida el rostro y se olvida la voz
el corazón, cuando más golpea, es porque no vale la pena de ir
a buscar más lejos, es necesario dejar hacer y está muy bien

con el tiempo…
con el tiempo, se va, todo se va
el otro que adorábamos, que buscábamos bajo la lluvia
el otro que adivinábamos en el rodeo de una mirada
entre palabras, entre líneas y bajo el maquillaje
de un juramento maquillado que se va a hacer su noche
con el tiempo todo se desvanece

con el tiempo
con el tiempo, se va, todo se va
igual los más bonitos recuerdos, callan
en la galería donde me revuelvo en los anaqueles de la muerte
el sábado por la tarde cuando la ternura se va, toda sola

con el tiempo…
con el tiempo se va, todo se va
el otro a quien creíamos para un resfrío, para una nada
el otro a quien le dábamos viento y joyas
por quien hubiéramos vendido nuestra alma por algunos centavos
delante de quien uno se arrastraba como se arrastran los perros
con el tiempo se va, todo va bien

con el tiempo…
con el tiempo se va, todo se va
se olvidan las pasiones y se olvidan las voces
que te decían bajito las palabras de aquéllas personas
no vuelvas tarde, sobre todo que no te dé un resfrío

con el tiempo…
con el tiempo se va, todo se va
y uno se siente envejecido como un caballo rendido
y uno se siente helado en un lecho de azar
y uno se siente absolutamente solo quizá, pero tranquilo
y uno se siente confuso por los años perdidos -entonces-, verdaderamente
con el tiempo uno no ama más

Traducción de Elvira84 en Inside me is the un-me

Léo Ferré o la convicción. El momento musical de la semana. Puro, simple, bello. Despojado. Convulso. Justo. Sólo eso.

Intrucciones para seguir siendo felices

July 2nd, 2009

Intrucciones para ser felices

July 2nd, 2009

Itinerario africano: Tánger, segundo día

July 2nd, 2009

Llegado a un cine, todo acaba pareciéndose. O quizás todo nos lleva a otra parte, a algún rincón incierto de la memoria. Al ver este Cine Alcázar, recuerdo el cine de mi pueblo, convertido ahora en un extraño museo de cosas perdidas: coches en miniatura que alguna vez fueron juguetes, carteles taurinos, un toro disecado, el viejo proyector, motocicletas que perdieron su sentido, botellas vacías en el bar del sótano, artilugios de labranza, peces en urnas,… En fín, qué se yo. La bombilla de Philips se rompió, como esa ventana del cine de Tánger… Todo es algo más nuevo, cierto.

No haré comparaciones odiosas con los cines de ahora.

Recordaré aquellos otros. Cuando nos llevaban de pequeños en el colegio a ver todos los años una película (siempre la misma), o los programas dobles, los carteles de películas de Bruce Lee, o Li, o Le, o Leung. Y luego los veranos, el cine al aire libre, en cualquier calle, con la gente que se traía las sillas. Parece que hablo de tiempos prehistóricos, pero ni tan siquiera soy tan viejo. Todo va deprisa deprisa.

No sólo ese cine abandonado en la ciudad azul me recuerda aquel otro pueblo. También las calles extrechas y empinadas, escalones de piedra, subidas interminables bajo el sol del verano. No importa cuanto se aleje uno, me temo. Al final volvemos a encontrarnos. Año tras año, día tras día.

Cuando tenía tres años me llevaron del lugar donde nací y llegué aquí, donde estoy. Y sin embargo ni por un sólo instante deje de pertenecer a aquel sitio, como algo involuntario, como algo inevitable.

La soledad del corredor de fondo: Sogni d’oro

July 1st, 2009

Próximamente…

Una de monstruos: Totò y Anna Magnani

June 30th, 2009
YouTube Preview Image

Estaba meditando que podía colocar hoy, con cuales imágenes soñar, cuando he pensado en Totò, “il grande Totò″, que cantaban en aquella película de Pasolini. Totò, el más grande cómico italiano, quizás europeo, quizás mundial, que dió el cine. Un cómico puro, único, lunático y a la vez terrenal, inmensamente terrenal. Su humor destructivo, su cuerpo de marioneta desencajada,… Risate di gioa, dirigida por Mario Monicelli, reunía en la pantalla a una pareja invencible: el propio Totò y Anna Magnani. Los dos venían del teatro de variedades y se las sabían todas. En la escena que os he traído, pese a que ella era la diva inmensa y furiosa que siempre fue, confesó sentir un pánico enorme por un simple motivo. Tenía a aquel “payaso” a su espalda mientras cantaba y temía lo que podía estar haciendo, es decir, improvisando. No deja de ser conmovedor pensar en el miedo de una frente al otro, el miedo a un triste cómico..

Itinerario africano: Tánger

June 29th, 2009

Quién sabe si impulsado por mis reflexiones ayer sobre la “vida de aventura” de Rimbaud, quién sabe si debido a mi lectura actual (Impresiones de África, de Raymond Roussel), quién sabe si por algunos otros motivos que irán surgiendo, he decidido iniciar un viaje por África sin moverme del sitio, que es seguramente a lo que puedo aspirar. Ni tan siquiera se qué pretendo con ello ni dónde me quedaré, pero al menos algo andaremos, utilizando los medios más diversos, en los que aviones, camiones, camellos y demás artificios vendrán reemplazados por imágenes, fotogramas, palabras y abstracciones. En fín, probemos.

Nunca estuve en África. Está bien decirlo… Ni tan siquiera cerca. Tampoco es que sienta especial atracción por aquel continente. No. No es eso. África es quizás aquel sitio en el que nunca estaré (uno de tantos). Y sin embargo nada me hace dudar de que este primer viaje debe ser africano o no ser nada. Y en ese orden precario de cosas, pienso que si alguna vez tuviera que empezar por algún sitio ese itinerario, ningún lugar podría sustituir a Tánger. Una simple atracción por ese nombre, un puñado de referencias literarias nunca leídas, una idea imprecisa (seguramente irreal de sus calles), todo… bien poco.

Edgardo Cozarinsky rodó un documental sobre los fantasmas de Tánger, un documental que no vi. Sin embargo, tengo grabado en mi cabeza uno de sus fotogramas, que ya utilicé. Para mi la ciudad es ese niño acróbata. Un niño acróbata en una ciudad azul. Y no porque la ciudad esté junto al mar (también esta lo está), sino porque ese color, el azul del cielo, sí, y el azul de ese mar, pero también otros azules más indefinibles, quizás sólo sentimentales, caen sobre todo. Y entre eso todo, las terrazas, lugares de mi atracción de los que no descendería jamás. El extraño placer de subir a un lugar alto, muy alto, y ver la proyección de terrazas de las ciudades, esos lugares insospechados, escondidos.

Miro embobado esas terrazas. Sucesiones de antenas, de hierros que apenas son más que chatarra. Antenas parabólicas. Ropa tendida, muros resquebrajados, sucios, no: viejos. Algunas ventanas son tan pequeñas, tan poca cosa, que recuerdan aquellas paredes bombardeadas, tiroteadas. Me gusta entre todo, una escalera de ladrillos rojiza que sube a una terraza igualmente rojiza. Desde allí, se ve el puerto. Lejano, cercano. Sentado en el suelo, en un rincón me gustaría quedarme ahí para siempre, entre la brisa. No esperar nada.

Creo que me quedaré unos días más en esta ciudad…

Una vida de aventura…

June 28th, 2009

En el bosque hay un pájaro, su canto os detiene y ruboriza.

Hay un reloj que no suena.

Hay una hondonada con un nido de bestias blancas.

Hay una catedral que desciende y un lago que sube.

Hay un pequeño carruaje abandonado en la espesura o que baja corriendo por el sendero, lleno de cintas.

Hay una banda de cómicos en trajes de teatro, percibidos en el camino a través de los confines del bosque.

Hay, en fin, cuando uno tiene hambre y sed, alguien que os expulsa.

Iluminaciones, traducción de Cintio Vitier para Visor

A menudo recuerdo esa frase de Rimbaud en la que pedía llevar una vida de aventura… y eso es lo que hizo… Los domingos por la tarde son un momento propicio para recordarla… Frente a la nueva semana que empezará, la vuelta al trabajo, a los problemas y miserias cotidianas, la vida de aventuras se convierte en una necesidad (que se desvanecerá, como tantas otras). Irse a África, perder un brazo, convertirse en un mísero comerciante obsesionado por el dinero, quizás tampoco era eso… Rimbaud debía haberse convertido en el santo patrón de los futuristas italianos: fue la velocidad. Casualidades de la vida, leo que murió a la edad que tengo ahora yo… Creo que aprovechó mejor su vida…

L’animale, de Franco Battiato

June 26th, 2009
YouTube Preview Image

El animal

Vivir no es muy complicado
si puedes renacer después y cambiar varias cosas,
las frivolidades y tanta estupidez.
Mientes, tú mientes bien.
Cuando te tengo junto a mí tu me das la razón
y quisiera decirte que prefiero estar sólo,
y el animal que yo llevo dentro
no me ha dejado nunca ser feliz.
Me roba todo, hasta el café.
Me vuelve esclavo de mis pasiones,
sin desistir jamás, y nunca espera.
Y el animal que yo llevo dentro te ama a ti.
Dentro de mí chispas de fuego
y el agua que lo apagará.
Si quieres ver como arde espárcelo en el aire
o déjalo en la tierra.
Y el animal que yo llevo dentro
no me ha dejado nunca ser feliz.
Me roba todo, hasta el café.
Me vuelve esclavo de mis pasiones,
sin desistir jamás, y nunca espera.
Y el animal que yo llevo dentro te ama a ti.

No, definitivamente no pongo la canción cantada en castellano… Porque no y ya está. Qué grande este tema de Battiato… Incluso que justo. Yo, que también llevo un animal dentro (como tantos o quizás todos), un animal que también se me toma el café y que tampoco me deja vivir muy bien, un animal que seguramente tiene las mismas razones que el de Battiato, me encuentro a menudo con esta canción en mi cabeza… Me sorprendo cantándola (porque las canciones de Battiato no se pueden tararear) y algún día que otro día me imagino en una escena como aquella de Palombella rossa, de Nanni Moretti, en la que el público de un encuentro de voleibol cantaba a coro una canción del músico italiano.

Cierto, vivir no es muy complicado si se pudiera renacer… O simplemente volver… Volver, volver,…